Kicillof destruyó el relato del superávit con una columna bomba: “Milei les presta a las provincias la plata que antes les robó”
El gobernador bonaerense no eligió un acto partidario ni una conferencia de prensa. Axel Kicillof publicó este 2 de agosto una columna de opinión en el diario La Voz del Interior de Córdoba y cada párrafo es un misil directo a la Casa Rosada. La acusación central: Javier Milei somete a las 24 provincias a un ahogo financiero sistemático para condicionar sus votos en el Congreso, suspender las PASO y allanar su camino a la reelección.
- “Para Milei, gobernar es exclusivamente lograr su propia reelección”, escribió el mandatario provincial. Y enseguida puso sobre la mesa el costo concreto de ese plan: 47 billones de pesos. Ese es el número —a precios constantes— que las jurisdicciones perdieron de manera acumulada desde fines de 2023. La cifra equivale a 4 puntos del Producto Bruto Interno y a un recorte real del 13,4 por ciento en los ingresos provinciales.
- El desglose no es abstracto. Kicillof detalló que el retroceso se explica por tres patas: el derrumbe de la coparticipación federal, la caída de la recaudación propia de cada distrito y, sobre todo, la interrupción casi total de las transferencias nacionales que son obligatorias pero no automáticas. Dinero que la Nación debería girar y que, en los hechos, desapareció.
Pero hay un dato que incomoda aún más. El gobernador puso en paralelo dos números que, según su análisis, no resisten ninguna auditoría: el “superávit” que el Gobierno nacional pregona desde la asunción de Milei es casi idéntico a los recursos que las provincias perdieron en el mismo período. “Algo huele mal en ese supuesto equilibrio que nos vende un Gobierno desertor y amigo de lo ajeno”, lanzó.
La columna no se limitó a la denuncia fiscal. Kicillof describió con precisión quirúrgica el mecanismo que, afirma, utiliza el oficialismo para construir mayorías legislativas. “El método elegido es la extorsión. Consiste en utilizar la distribución de recursos públicos como moneda de cambio para obtener apoyo legislativo. Es un mecanismo tan sencillo como perverso: te devuelvo —o te presto— una parte de los fondos que antes te quité, pero solo si votás las leyes que necesito.”
El blanco inmediato de esa maniobra, según el gobernador, son las negociaciones para suspender las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Kicillof fue lapidario al respecto: “Sin ningún disimulo, y de manera obscena, se informa que ofrece a las provincias parte de los recursos que les quitó, principalmente bajo la modalidad de préstamos o adelantos de coparticipación. Es decir, les presta a las provincias el dinero que antes les birló.”
Las consecuencias de la política económica libertaria no aparecen solo en las planillas del Tesoro. El gobernador bonaerense enumeró el saldo social con cifras que interpelan directamente a la vida cotidiana. “Con su política económica, Milei destruyó más de 300.000 puestos de trabajo y empujó al cierre a 26.000 empresas.” La industria acumula una caída del 12 por ciento, el comercio del 5 y la construcción del 15. Mientras tanto, solo cuatro sectores concentrados —minería, petróleo, agro de gran escala e intermediación financiera— muestran números positivos.
Ese combo de recesión selectiva y licuación de ingresos empujó a las familias a niveles de endeudamiento extremos. Kicillof soltó un dato que obliga a prestar atención: la morosidad de las deudas está en su punto más alto, superando incluso el pico de la megacrisis de 2001.
El artículo no fue solo un diagnóstico. Kicillof venía de recorrer Tierra del Fuego, Córdoba y Corrientes, donde recogió reclamos de empresarios, sindicatos y autoridades locales por la combinación de apertura importadora y freno absoluto de la obra pública. Con ese respaldo territorial, llamó a articular una alternativa política de alcance federal. “El primer acuerdo debe fundarse en la convicción de que ninguna provincia puede desarrollarse sola en un país que se desintegra. No existe una salida provincial para una crisis nacional.”
Y cerró con una advertencia que va mucho más allá de una disputa electoral. “Cuatro años más de un gobierno que deserta de sus responsabilidades, abandona a las provincias y utiliza la necesidad como herramienta de poder, causarían daños irreparables.”
La publicación de la columna se produce en un momento de máxima tensión parlamentaria. La ventana para modificar el calendario electoral se acorta y cada voto en el Congreso se negocia bajo la sombra de provincias que no llegan a fin de mes. La denuncia de Kicillof expone el núcleo duro de ese intercambio: ¿hay votaciones libres cuando quien pide adhesión es el mismo que controla la caja que te deja sin oxígeno? La pelota queda en la cancha del oficialismo y de los gobernadores que, en silencio, definen si aceptan el préstamo o denuncian la extorsión.
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Fuente original: Noticias Argentinas, 2 de agosto de 2026
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