La sospecha de un pacto de silencio: el 42% cree que Milei retiene a Adorni por miedo a sus secretos
No hay gesto de lealtad que explique lo inexplicable. La permanencia de Manuel Adorni al frente de la Jefatura de Gabinete ya no se discute en términos de confianza: se interpreta como un síntoma de descomposición interna. Una encuesta de Management & Fit acaba de ponerle número a lo que era un secreto a voces: el 42,1% de los argentinos está convencido de que Javier Milei no lo echa porque el exvocero guarda información capaz de hacer estallar la gestión. Dicho sin eufemismos: cree que el Presidente tiene miedo de lo que Adorni pueda contar.
El dato es letal. Casi la mitad de la población sospecha que en la cúspide del Gobierno no se toman decisiones por el bien público sino para evitar que los trapitos sucios salgan a la luz. Y no hablamos de un ministerio menor: hablamos del jefe de Gabinete, el hombre que administra la caja política del Estado, el mismo que promocionaba con entusiasmo la criptomoneda Libra antes de que se desmoronara llevándose puestos miles de ahorristas.
En ese contexto, la encuesta muestra que apenas un 19,6% compra el relato de la inocencia. Ni siquiera dos de cada diez argentinos están dispuestos a creer que Adorni es ajeno al desastre. El resto se reparte entre los que atribuyen su blindaje a la amistad con los hermanos Milei (21,9%) y un 6,8% que apunta sin vacilar a Karina Milei como la verdadera dueña de la lapicera que frena cualquier despido. La cifra es menor en términos absolutos, pero enorme en términos simbólicos: confirma que una parte de la sociedad ya naturalizó que las riendas del país se manejan en una mesa familiar, sin controles ni contrapesos.
El foro donde se cocinó el desastre
Para entender por qué la sospecha es tan profunda alcanza con seguir el hilo de los hechos. Adorni no miró el escándalo Libra desde afuera: fue invitado al Tech Forum 2024, el evento internacional donde se gestó el lanzamiento del token fraudulento. Pero hay más: su nombre figuraba como figura estelar de la edición 2025, que nunca llegó a realizarse porque el castillo de naipes se vino abajo antes, cuando el activo digital se desplomó y las denuncias empezaron a llover sobre el círculo íntimo del poder.
Esa presencia repetida en el lugar exacto donde se parió la estafa no es un detalle de color: es la prueba de que el entonces vocero estaba en la cocina del desprestigio. Por eso, en Balcarce 50 ya nadie discute si Adorni sabía o no; discuten cómo contener el daño. Y la respuesta, según la encuesta, es que eligieron el camino de la protección mutua, esa lógica de silencio que la política argentina conoce de memoria.
El costo de gobernar con miedo
Lo más grave no es lo que dice la encuesta, sino lo que revela del oficialismo. Cuando un gobierno que se presentó como la antítesis de la casta termina atrincherado en las mismas prácticas que decía combatir —proteger a los propios, ocultar información, decidir en las sombras—, el relato se cae a pedazos. La encuesta de Management & Fit no mide solamente la credibilidad de Adorni: mide la credibilidad entera de un proyecto político que se está quedando sin coartada moral.
El presidente Milei puede seguir mirando para otro lado, pero el veredicto social ya está escrito. La gente no cree en la inocencia de su jefe de Gabinete y, peor aún, cree que el propio Milei tampoco cree en ella. Lo sostiene por conveniencia, por miedo o por mandato familiar, tres razones que pintan de cuerpo entero un gobierno que cambió la motosierra por el blindaje. Mientras Adorni siga en su cargo, la pregunta será cada vez más incómoda: ¿qué secreto vale tanto como para poner en riesgo la promesa de transparencia?
Fuente: La Política Online, 12 de junio de 2026.
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