EL RÉGIMEN DE WERETILNECK ACTIVA SU BRAZO JUDICIAL CONTRA GENNUSO TRAS SU PASE AL GOBIERNO DE MILEI
Gustavo Gennuso se incorporó a un organismo nacional y dos legisladores de su riñón le volaron el bloque al gobernador Alberto Weretilneck. Fue suficiente. Tres días después, la Justicia de Río Negro —ese apéndice del poder que en la provincia todos saben que se maneja con teléfono directo a la Casa de Gobierno— le reactivó una causa penal por malversación. El mensaje es brutal, transparente, casi obsceno: al que se atreva a desafiar al régimen, lo pasamos por la picadora judicial. No importa que hayan pasado siete años. No importa que los delitos sean humo. Importa quebrar al disidente, escracharlo, dejarlo seco en tiempo y honorarios, y mandarle una señal helada al resto del arco político: acá el que se mueve, pierde.
Lo que ocurrió en Bariloche esta semana es una clase magistral de persecución con toga. La cronología es tan escandalosa que no resiste un análisis sin que se te tuerza la cara de asco. El sábado 24 de junio, la legisladora Marcela Abdala —hechura pura de Gennuso— y Daniel Sanguinetti —exfuncionario de la exgobernadora Arabela Carreras— rompieron con el bloque oficialista de Juntos Somos Río Negro (JSRN). No se fueron en silencio. Denunciaron falta de debate interno, conducción verticalista, un esquema donde Weretilneck decide hasta el color de los papelitos y el resto obedece o se atiene a las consecuencias. En simultáneo, trascendió que Gennuso aceptaba un cargo ad honorem en la Fundación Centro de Medicina Nuclear y Radioterapia, bajo la órbita de la Comisión Nacional de Energía Atómica. El hombre es ingeniero nuclear, conoce el paño, pero en la rosca provincial la jugada se leyó clarito: Milei le abrió una rendija nacional a un dirigente que puede armar algo grande con el diputado Aníbal Tortoriello, el fantasma que más le quita el sueño electoral al gobernador.
Tres días. Apenas tres días tardó el fiscal Inti Isla en reimpulsar una denuncia del actual intendente Walter Cortés —un soldado obsecuente de Weretilneck— por supuestas irregularidades en la compra directa de maquinaria vial a la empresa OPS en 2019. Sí, leyó bien: siete años después, cuando el exintendente se planta y dos legisladores le tuercen el brazo al oficialismo en la Legislatura, el expediente dormido despierta como por arte de magia negra. La imputación alcanza a Gennuso y a su exsecretario de Obras Públicas, Carlos Cairo, al subsecretario Edgardo Garza, al exsecretario de Hacienda Diego Quintana y a la exdirectora de Políticas Tributarias Lilian Baroni. ¿Quién falta? Una sola figura clave: Marcos Barberis, el exjefe de Gabinete de aquella administración.
¿Por qué Barberis no aparece en la lista? Porque Barberis se fue con Weretilneck ni bien terminó el mandato municipal. Fue secretario de Turismo provincial hasta septiembre del año pasado. Su pareja, la exlegisladora Julia Fernández, es íntima del presidente del bloque oficialista Facundo López y hoy preside el Parque Industrial Tecnológico de Bariloche en un cargo que, por ley, debería ocupar un funcionario de rango no menor a secretario, cosa que ella no es. La impunidad es premium, y la selectividad de la pluma fiscal es tan evidente que insulta la inteligencia de cualquier ciudadano: los aliados del régimen no son tocados ni con un hisopo. Los que se rebelan, en cambio, sienten la bota en el cuello.
Arabela Carreras, que conoce las entrañas del monstruo porque lo padeció desde adentro, lo dijo sin el menor disimulo: "Hay persecución judicial. Todos estamos esperando que nos hagan una denuncia de algún tipo. Todos sabemos que expresar disidencia significa persecución judicial. Siempre hay algún fiscal dispuesto a hacerlo". Y agregó algo que pinta el cuadro completo: medios amigos del gobierno, inflados con pauta oficial, se encargan del linchamiento mediático. "Te ponen en una situación incómoda y desagradable durante mucho tiempo. Después pasa, pero es la respuesta inmediata frente a cualquier expresión pública de disidencia", explicó. No es paranoia de exmandataria dolida. Es el manual de supervivencia de un sistema político que funciona como una aplanadora.
Y ojo, que esto no es una pelea entre ángeles y demonios. Gennuso viene de la misma escuela. Fue secretario General de JSRN hasta que decidió abrir la boca y pedir debate interno y conducción horizontal. Lo que pasa es que en Río Negro el que pide democracia interna es tratado como un apestado. La grieta empezó en diciembre de 2023, cuando Weretilneck le prometió el ministerio de Gobierno y, a último momento, colocó a un tipo que duró menos que un suspiro. Esa traición fue el punto de quiebre. De ahí en más, Gennuso se volvió la piedra en el zapato. Y ahora, con el respaldo nacional y la danza de nombres con Tortoriello, se convirtió en un enemigo a destruir.
La causa Techo Digno ya había mostrado el modus operandi. Aquella megainvestigación por supuestos certificados de obra falsos con fondos nacionales para viviendas sociales terminó con casi todos los intendentes absueltos. Gennuso salió a flote. El único que sigue con la soga al cuello es justamente Tortoriello, el diputado nacional que más temor le genera al gobernador. La Justicia rionegrina, que es lenta para las causas de corrupción que involucran al círculo rojo, se vuelve un rayo cuando hay que dar un escarmiento político.
Hoy Gennuso tiene una causa penal reactivada, abogados que pagar, un cargo honorario que le insume tiempo y una exposición mediática hostil. Pero sobre todo, el régimen de Weretilneck está exhibiendo sin pudor la entraña más podrida del sistema: la utilización del aparato judicial como herramienta de disciplinamiento partidario. No investigan delitos. Investigan disidencias. No buscan responsables de saqueos. Buscan quebrar voluntades. Es el lawfare más desfachatado y pueblerino, ejecutado en una provincia donde los resortes institucionales son manejados como el control remoto de un televisor.
El interrogante que queda flotando es si alguien va a parar esto. Si algún organismo nacional, algún juez con verdadera independencia, algún medio que no dependa de la pauta, va a ponerle nombre y apellido a lo que ocurre. Porque acá no hay grises. Hay un gobernador que usa a fiscales serviles para aniquilar adversarios. Hay un fiscal que omite investigar a los amigos y arremete contra los que se van del club. Hay funcionarios judiciales que funcionan como apéndices del poder político. Y hay una dirigencia opositora que mira el escarmiento y calcula si vale la pena plantar bandera o mejor bajarse del barco antes del próximo portazo.
Mientras la rosca devora a sus hijos y la Justicia oficia de matón, los problemas reales de los rionegrinos —la falta de trabajo, las viviendas que nunca se terminan, la salud que es un desastre, la educación que hace agua— siguen ahí, intocados, esperando que alguien deje de jugar a la guerra sucia y se ponga a gestionar. Pero eso, claro, no vende. No asusta. No da poder.
Fuente original: Realpolitik, 27 de junio de 2026
Enlace: https://realpolitik.com.ar/nota/72786/lawfare-a-la-rionegrina-reactivan-causa-contra-funcionario-de-javier-milei/
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