La hipocresía del discurso anti-casta: no eran solo Adorni, la lista de funcionarios y periodistas de Milei que blanquea dólares se multiplica
El gobierno de Javier Milei prometió mano dura contra la corrupción, transparencia cero y un ajuste sin contemplaciones para "la casta". Pero mientras el Presidente arenga contra los privilegios, su círculo más cercano —periodistas estrella, ministros, asesores, legisladores y hasta el jefe del organismo recaudador— se anota en masa al régimen de blanqueo de capitales para regularizar fondos que mantenían ocultos al fisco. La foto ya no es un caso aislado. Es una postal de familia.
El diputado Rodolfo Tailhade (Unión por la Patria) destapó primero la olla con los comunicadores. Documentos en mano, el legislador peronista reveló que Eduardo Feinmann, Luis Novaresio y Luis Gasulla —tres de las plumas más aceitadas del oficialismo mediático— solicitaron adherirse al Régimen de Inocencia Fiscal impulsado por el propio Gobierno de Milei. El mismo mecanismo que permite lavar dinero sucio sin hacer preguntas incómodas.
Pero esa lista se quedó corta. Muy corta. Porque mientras el escándalo inicial giraba en torno a Manuel Adorni —el vocero presidencial convertido en jefe de Gabinete— y su esposa Bettina Angeletti, nuevas filtraciones ampliaron el baile de beneficiarios hasta convertirlo en una verdadera procesión libertaria frente a la ventanilla del perdón fiscal.
La lista de los "inocentes": de Sturzenegger a Espert, pasando por el jefe de ARCA
Según documentación que circuló en los últimos días, la nómina de funcionarios y personas muy cercanas al Gobierno que adhirieron al régimen incluye a:
· Federico Sturzenegger: ministro de Desregulación y Transformación del Estado. El hombre que hizo de la poda del Estado una religión civil también habría pedido cobijo bajo el régimen. La ironía viene servida: motosierra para los otros, sombrilla administrativa para casa.
· Aimé Ayelén "Meme" Vázquez: jefa de asesores del universo Adorni y figura del armado comunicacional libertario. Su constancia de ARCA figura con fecha del 20 de mayo de 2026, período fiscal 2025. Sin monto público, claro.
· Felipe Núñez: uno de los llamados "Caputo boys", asesor del ministro de Economía. Ya venía con otra polémica: un crédito hipotecario del Banco Nación por 373 millones de pesos. Ahora suma el blanqueo. Crédito blando de un lado, inocencia fiscal del otro.
· Federico Furiase: secretario de Finanzas, hombre de confianza de Luis Caputo. También beneficiario de un crédito hipotecario del Banco Nación por más de 367 millones de pesos. También anotado en el régimen que reduce la exposición fiscal.
· Santiago Oría: el documentalista oficial de Milei, productor de la épica audiovisual de Casa Rosada. Su adhesión data del 6 de abril de 2026. Mucho relato, poca planilla abierta.
· Guillermo Francos: ex jefe de Gabinete. Se fue del Gobierno, pero no se perdió la fila de la inocencia. Su constancia tiene fecha del 17 de abril de 2026. El retiro fue político. La ventanilla fiscal siguió abierta.
· Juan Pazo: ex titular de ARCA (el organismo recaudador), hombre de máxima confianza de Toto Caputo. Solicitó su incorporación el 20 de febrero. Es decir: el funcionario que puso la llave en la puerta del régimen después pasó por esa misma puerta.
· Andrés Edgardo Vázquez: actual titular de ARCA. Su solicitud tiene fecha del 14 de marzo. El dato pesa porque Vázquez asumió con cuestionamientos públicos por una investigación sobre presunto enriquecimiento ilícito, lavado y evasión tributaria, vinculada a inmuebles en el exterior sin declarar. El recaudador pide inocencia.
· José Luis Espert: ex diputado, uno de los defensores públicos de la iniciativa en el Congreso. Realizó el trámite para adherirse el mismo martes en que se difundió la noticia. El sermón de la inocencia venía con asiento reservado.
· Bertie Benegas Lynch: reemplazante de Espert en la Comisión de Presupuesto. Su solicitud figura con fecha del 24 de marzo. La comisión que debía discutir el diseño fiscal terminó aportando dos nombres propios a la lista de beneficiarios.
Periodistas y funcionarios: la misma cola, la misma hipocresía
Lo que empezó como un caso de "los periodistas estrella de Milei" se fusiona ahora con la larga lista de funcionarios libertarios. Feinmann, Novaresio y Gasulla ya no son anomalías. Son parte de una misma trama: la de aquellos que construyeron un discurso implacable contra la corrupción, la casta y el Estado, pero que al primer soplo de viento corren a refugiarse en un paraguas fiscal que el propio Estado les ofrece.
El régimen de "Inocencia Fiscal" —nombre de un cinismo perfecto— permite presentar una declaración jurada más liviana ante ARCA. El contribuyente queda bajo una presunción de exactitud y obtiene efecto liberatorio sobre el período declarado. En criollo: menos detalle, menos lupa y una puerta más amable para ordenar el pasado. Sobre todo si ese pasado incluye dólares no declarados.
El problema no es que la ley lo permita. El problema es que quienes la usan son exactamente las personas que durante años señalaron con el dedo a la dirigencia política por "evasora" y "corrupta". El problema es que el propio Milei ha calificado a estos mismos periodistas como "ensobrados" —acusación directa de recibir pagos encubiertos— y ahora ellos blanquean fondos sin dar explicaciones.
La contradicción legal y política: cuando el recaudador pide inocencia
El dato clave es que las constancias no muestran montos. No dicen cuánto se regularizó, qué patrimonio se ordenó, qué ingresos quedaron bajo el paraguas ni si hubo activos omitidos. Sólo muestran la adhesión. Por eso la discusión no es únicamente tributaria. Es política.
La Ley de Inocencia Fiscal parte de una idea amable: el contribuyente es inocente y el Estado no debe perseguirlo por defecto. Pero el régimen de Persona Expuesta Políticamente parte de la idea contraria: cuando alguien maneja poder público, presupuesto, información privilegiada o influencia estatal, el sistema tiene que mirarlo mejor. Uno baja la persiana. El otro levanta la linterna.
No necesariamente hay delito. Conviene decirlo. La ley, tal como está, no prohíbe que funcionarios ingresen al régimen. Ese es precisamente el agujero. La escena puede ser legal y, al mismo tiempo, políticamente escandalosa. Porque el Gobierno que exige sacrificio, transparencia y austeridad aparece anotado en masa en una herramienta que reduce explicaciones.
Como resume un tributarista que trabaja con sujetos obligados: "El problema no es que puedan entrar. El problema es que quieran entrar". Porque si un funcionario necesita pedir una presunción de exactitud ante ARCA, la pregunta pública no desaparece. Se agranda. ¿Qué buscó simplificar? ¿Qué prefirió no detallar? ¿Qué parte del pasado fiscal necesita una frazada?
La casta era el otro. La inocencia era propia.
Milei llegó al poder prometiendo que "no hay plata". Que había que ajustar a los jubilados, a los pobres, a los trabajadores. Que el déficit cero era sagrado. Pero parece que para los periodistas amigos, los funcionarios leales y sus familiares, el Estado sí tiene recursos: les alcanza para abrir un régimen de blanqueo a medida y para otorgar créditos hipotecarios millonarios del Banco Nación mientras se anotan en el perdón fiscal.
Esto es la casta, señores. No la que inventó el marketing libertario. La real. La que habla de transparencia mientras esconde dólares. La que acusa de corruptos a los demás mientras hace cola para regularizar su propia plata negra. La diferencia es que antes esa casta usaba traje y corbata en el Congreso. Ahora usa micrófono y cámara en A24, escritorio en el ministerio de Desregulación o silla en la comisión de Presupuesto.
Queda una certeza: esos dólares que Feinmann, Novaresio, Gasulla, Adorni, Sturzenegger, Espert, Pazo y toda la lista están blanqueando no estaban declarados. No estaban en blanco. Y la única razón por la que hoy pueden dormir tranquilos es porque el gobierno de Milei les puso la alfombra roja. Mientras tanto, al resto de los mortales, el mismo gobierno les ajusta el sueldo, les congela las jubilaciones y les saca el subsidio al transporte.
Al final, la frase se escribe sola. No era sólo Adorni. Eran todos Adornis. O casi todos. En el país de la motosierra, la inocencia fiscal se volvió el nuevo perfume del poder: tapa poco, dura menos y cuando se mezcla con patrimonio público deja olor raro.
Fuentes originales:
· El Patagónico, 12 de junio de 2025
· Información adicional del 10 de junio de 2026
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