La foto en YPF habría sido para la tribuna: el FMI habría negociado en privado con el peronismo de cara al 2027
La primera visita oficial de Kristalina Georgieva a la Argentina como directora gerente del FMI terminó con una postal que el Gobierno cuidó hasta el último detalle: la máxima autoridad del organismo, con mameluco de YPF, recorriendo Loma Campana junto al ministro Luis Caputo y el presidente de la petrolera estatal, Horacio Marín. No fue casualidad. Vaca Muerta es la gran apuesta de la administración libertaria para generar las divisas que el país necesita para pagar una deuda que, vale recordarlo, ronda los 58.000 millones de dólares —el 35% de toda la cartera crediticia del FMI.
Georgieva fue clara con los micrófonos prendidos: dijo que la Argentina pasó de una situación "muy frágil" a una posición "mucho más sólida", elogió la reducción de la inflación y el superávit fiscal, y hasta alentó al Banco Central con un "sigan comprando" que se volvió viral. También aseguró que el país "no necesita un nuevo préstamo" para afrontar los próximos vencimientos. Un respaldo en toda regla.
Pero el diablo, como siempre, está en los detalles que no se dicen en público. Tras una cena reservada en el Palacio Duhau con el denominado "círculo rojo" —banqueros, energéticos, mineros, siderúrgicos— comenzaron a trascender versiones incómodas para el Gobierno. Según esas filtraciones, Georgieva habría insistido en la necesidad de profundizar la acumulación de reservas y dejó entrever que un tipo de cambio más competitivo —léase: dólar más alto— facilitaría ese objetivo.
El propio staff técnico del FMI viene señalando desde hace tiempo que la acumulación de reservas requiere un tipo de cambio real competitivo que incentive las exportaciones. Pero el equipo de Caputo se niega a devaluar: sostiene que la política cambiaria actual es indispensable para contener la inflación. Ahí está la grieta que no se ve en las fotos de Vaca Muerta. El FMI aplaude el ajuste en público, pero en privado empuja por una devaluación que el Gobierno rechaza de plano.
El dato que cambia todo: contactos con el peronismo
Pero lo que realmente reconfigura el sentido de esta visita no es el tironeo cambiario. Es la revelación que hizo el economista Raúl de la Torre, director de Data Energía, en una mesa de análisis que recorrió todo el país: hubo contactos de primer nivel entre el Fondo Monetario y el peronismo. No con el oficialismo. Con la oposición. Y no con una sola corriente: con el massismo, con el axelismo y con el cristinismo.
"No te digo que fue a San José 11, pero casi", bromeó De la Torre, en referencia al edificio donde permanece detenida Cristina Fernández de Kirchner. Y agregó: "El Fondo Monetario empieza a testear qué va a pasar el año que viene. La pregunta es: '¿Y si llegaran a ganar ustedes, qué van a hacer? ¿Qué van a hacer?'"
Esa pregunta no es menor. Porque el FMI no es un banco, es una institución política. Como explicó el propio De la Torre: "Al fondo no le interesa que le pague rápido, le interesa estar, participar de la política". Y en esa lógica, la visita de Georgieva no fue solo una revisión técnica. Fue una operación de inteligencia política.
El gesto de Máximo Kirchner que no es casualidad
En medio de la visita de Georgieva, el diputado nacional Máximo Kirchner presentó en el Congreso un proyecto para que todo acuerdo de endeudamiento con el FMI deba ser aprobado por ley, y no por decreto de necesidad y urgencia como ocurrió en 2018 con el gobierno de Mauricio Macri.
El proyecto no es una declaración de "fuera el FMI". Es una señal negociadora. Como lo definió el propio De la Torre: "El gesto de Máximo es interesante para pensarlo. No es el proyecto del no al Fondo. Es decir: negociemos, pero en estas condiciones, dame un lugar".
Esa iniciativa, presentada justo cuando la directora del FMI estaba en el país, no fue una casualidad. Fue un mensaje: "Si volvemos, vamos a sentarnos a negociar, pero con otras reglas."
El problema financiero de Caputo y la necesidad de guita
Pero la visita de Georgieva también tiene una pata económica que no se puede ignorar. El ministro Luis Caputo, según los análisis de los especialistas, tiene un problema financiero grave: necesita plata, y la necesita rápido.
El programa financiero que diseñó para refinanciar vencimientos de 2026 y 2027 equivale a todo el crédito que Macri tomó en 2018: 44.000 millones de dólares. Pero esa refinanciación está dibujada sobre supuestos que no se sostienen: el Banco Central no tiene la guita, y el riesgo país sigue por encima de los 400 puntos básicos, lo que hace imposible salir al mercado a pedir prestado en condiciones razonables.
"Caputo le endulza todo lo que puede el camino a Georgieva. Le dice: 'Mira que estamos jugando fuerte con este recurso, el petróleo ya es el principal producto de exportación'. Pero ella ya lo sabía", señaló el analista.
El problema es que el FMI, por ahora, no pone la plata. Les dice: "Salgan al mercado, pidan prestado a los bancos privados". Pero si Argentina sale a pedir guita y la tasa es del 10% o 12%, el tiro puede salir por la culata: no solo no consigue los fondos, sino que el mercado empieza a vender los bonos existentes y el riesgo país se dispara.
Lo que Georgieva realmente vino a hacer
Entonces, ¿a qué vino Georgieva? No vino solo a revisar el programa. No vino solo a respaldar a Milei. Vino a testear el terreno electoral.
"El fondo es de los primeros que está haciendo esto. Esta visita tiene que ver con esto, no viene de casualidad", explicó el economista. "Viene con una agenda que en realidad no conocemos. Pero ahí hubo contactos donde se está discutiendo esto, y no con el oficialismo, sino con la oposición."
- El gesto de corto plazo es el respaldo público a Milei. El gesto de mediano plazo es ver si ponen la plata en 2027. Y el gesto de largo plazo, el que realmente importa, es empezar a negociar con quienes podrían ganar las elecciones.
- El FMI no ve a Milei como ganador o perdedor. El FMI ve un escenario incierto y se está cubriendo.
¿Y a vos, lector común, qué te importa todo esto?
Te importa porque, detrás de esta pelea de dirigentes y organismos internacionales, está la definición de tu bolsillo. Si el FMI negocia con el peronismo y acuerdan un programa que incluya una devaluación, el dólar se dispara y los precios de los alimentos, la nafta y los servicios vuelven a volar.
Si el Gobierno se niega a devaluar y las reservas no alcanzan, la crisis cambiaria puede explotar igual, pero por el otro lado. Y en el medio, la deuda sigue ahí, los vencimientos se acumulan y el FMI sigue siendo el dueño del salón.
El Fondo no viene a salvar a Argentina. Viene a asegurarse de que Argentina siga cumpliendo su rol en el tablero global: productor de materias primas, exportador de energía, deudor perpetuo.
La foto en Vaca Muerta fue para el marketing. Los contactos con el peronismo fueron para la política real. Y en esa diferencia, señor lector, se juega el futuro del país
Fuente original: EnOrsai, 29 de julio de 2026 / Motor Económico, 29 de julio de 2026 / Análisis de Raúl de la Torre en Data Diaria
Enlace: https://www.enorsai.com.ar/economia/43067-kristalina-georgieva-respaldo-el-ajuste-desde-vaca-muerta.html /
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