Trump blanqueó el negocio con La Libertad Avanza: EE.UU. ganó US$ 25.000 millones y el ajuste lo paga la Argentina
Mientras hacés malabares para llegar a fin de mes, pagás la luz con aumentos desorbitantes y ves cómo se recortan los presupuestos de hospitales y universidades, del otro lado del continente hay alguien que celebra los números rojos de tu país. Donald Trump no tuvo filtros. En una reciente aparición pública, el mandatario estadounidense se jactó de los "buenos negocios" que cerró con la administración de Javier Milei. La cifra que tiró sobre la mesa es tan brutal como elástica para la realidad local: 25.000 millones de dólares.
No fue un desliz ni un error de traducción. Parado frente a su audiencia, el líder republicano enumeró sus victorias geopolíticas y financieras con la misma frialdad con la que un empresario repasa el balance trimestral de su compañía. "Cuando hicimos lo de Argentina, me criticaron. Sacamos 25.000 millones de dólares de ese trato", sentenció. Para el republicano, salir de ciertos arreglos previos y forjar este nuevo esquema con la actual gestión criolla representa un "beneficio financiero" directo para las arcas norteamericanas.
Para dimensionar el tamaño de esta transferencia de riqueza, hay que salir de la abstracción macroeconómica y bajarla a la tierra. Esa suma de 25.000 millones de dólares equivale a financiar durante años a carteras ministeriales enteras en la Argentina. Es dinero que se fuga en forma de concesiones, acuerdos o garantías, justo en un momento donde el tijeretazo estatal es la única política de Estado y donde la pobreza no deja de escalar.
Trump enmarcó el acuerdo argentino dentro de su particular galería de trofeos internacionales. En el mismo discurso, y para demostrar su habilidad negociadora, mencionó operaciones con Venezuela, de las cuales aseguró haber sacado "cientos de miles de millones", y se atribuyó ganancias de entre 75.000 y 80.000 millones por movimientos vinculados a la tecnológica Intel, a la que calificó como la acción más pujante de las bolsas actuales. La lógica que expone es la de un tablero global donde su país siempre debe quedar en el lado ganador de la ecuación.
El mandatario también aprovechó para hablar de monedas y alianzas. Mencionó la debilidad del yen japonés frente a un dólar al que "le va de maravilla", y sostuvo que acuerdos internacionales, más allá de los fríos números, funcionan como "señales de amistad" y de pedido de auxilio hacia Washington. "Todo el mundo quiere ayuda de nuestro país", afirmó, dejando en claro que su administración entiende las relaciones bilaterales desde una posición de dominio y cobro de peaje.
Esta dinámica de "amistad" condicionada a la rentabilidad financiera expone la asimetría de las relaciones internacionales que impulsa la actual gestión local. Mientras desde la Rosada se vende la idea de que volver al mundo requiere alineamiento automático y apertura irrestricta, la contraparte no oculta que ese alineamiento tiene un precio altísimo. La amistad que menciona Trump no es gratuita; se cotiza en bolsa y se descuenta de las reservas o de los activos estratégicos de la nación que busca "ayuda".
Acá es donde la macroeconomía te pega en el bolsillo y surge la contradicción más grande. El mismo gobierno local que te pide "sacrificios", que te explica que no hay plata para jubilaciones, que licúa salarios y que defiende a ultranza la atracción de capitales extranjeros, aparece en los discursos del extranjero como el garante de ganancias extraordinarias para otra potencia. La Casa Blanca pinta este vínculo como un "éxito económico" global, pero puertas adentro la lectura es otra: una extracción de recursos en medio de una emergencia social.
El mecanismo es sencillo de entender y duro de tragar. Los costos del ajuste los absorbés vos cada vez que vas al supermercado, cada vez que cargás nafta o cuando el Estado te quita un subsidio. Mientras la sociedad paga la factura diaria de la recesión, los réditos financieros de esos convenios bilaterales se computan como victorias en los despachos del norte. Lo que en Washington se festeja con aplausos y cifras de nueve ceros, en los barrios argentinos se traduce en pérdida de poder adquisitivo y endeudamiento crónico.
Este cruce de declaraciones deja al descubierto el modelo que se está consolidando a fuego lento. No se trata solo de un intercambio comercial más, sino de una reconfiguración profunda de la soberanía económica. Cuando un líder extranjero festeja abiertamente cuánto dinero extrajo de un país en plena crisis, queda documentado quiénes asumen los costos y quiénes se llevan el trofeo. El debate que queda planteado hacia el futuro no es solo por los números en rojo o en negro, sino por el lugar estructural que ocupa la Argentina: si es un socio con beneficios mutuos o simplemente una filial que remite utilidades mientras su población ajusta las tuercas hasta que estallen.
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Fuente original: Declaraciones de Donald Trump en el press gaggle del 02/08/2026 (RSBN / The Union Herald) · Cobertura de lado.b.noticias · BBC Mundo (octubre 2025).
Enlace: https://www.bbc.com/mundo/articles/cze6yx068weo
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